MECHE GONZÁLEZ: “ÁNGELA LEYVA ME RECUERDA MUCHO A MÍ”

MECHE GONZÁLEZ: “ÁNGELA LEYVA ME RECUERDA MUCHO  A MÍ”

Tal vez esta generación no sepa quién es Meche González, y mucho menos recuerde su salto prodigioso. Pero es justo y necesario y, sobre todo, un homenaje a una gloria del voleibol nacional, afirmar que fue precisamente ella quien le abrió las puertas del extranjero a una camada maravillosa de ‘matadoras’ peruanas.

‘Meche’ González La Torre nació en Cajamarca, pero se crió en Chimbote, en la emblemática urbanización El Trapecio.  Fue allí donde dio sus primeros pasos en el deporte, gracias a la influencia de su padre,  un practicante del fútbol.  Su afición a los deportes hizo que su papá la adentrará en el voleibol, y aunque no había categorías infantiles, Meche siempre jugó con las ‘más grandes’, como solía decir.

Akira y su olfato infalible

A los 12 años ya jugaba para el equipo Olimpia, que posteriormente le dio paso para integrar la selección de Chimbote. Cuando cumplió los 13 acudió a los Juegos Nacionales que se realizaron en Chincha, una competencia donde ocurrió un hecho inolvidable para ella.

“Yo no jugaba, era suplente en esos nacionales. El entrenador me puso solo un set, y al final del partido se me acercó un señor con ojos rasgados y me dijo que quería hablar con mis padres para que integre una preselección”, comenta nostálgica.

Ese señor de ojos rasgados era nada más y nada menos que Akira Kato, el hombre que construyó la historia del voleibol peruano. El técnico viajó a Chimbote a hablar con los padres de ‘Meche’ porque vio en ella unas cualidades físicas que podrían aportarle a la selección.

“Mi madre se negaba a la posibilidad que viaje a Lima, y jugara  vóley. En cambio mi padre apoyaba la petición de Akira. Tanto fue la insistencia de Akira que le dijo a mi mamá que él sería como un padre para mí”, afirma la gloria nacional.

Su llega a la selección y recibimiento

A su arribo a Lima ‘Meche’ González llegó a formar parte del histórico equipo Divino Maestro, donde otras jugadoras de la selección de Chimbote la acompañaron.  Pero fue su llegada a los entrenamientos de la selección lo que la marcó.

“Pilancho Jiménez, Irma (Cordero) y Lucha (Fuentes) me recibieron muy bien. Yo a Lucha le tengo un respeto y admiración única. Pero nada fue fácil, me tuvieron dos años recogiendo pelotas, pero cuando cumplí 15 años fui titular y de ahí no paré”, recuerda entre risas.

La olímpica más joven

En la actualidad, la señora Meche González, tal vez en el anonimato, exhibe en su memoria y en algunos almanaques de su casa muchos tesoros. Pero hay uno en particular que ostenta con gran aprecio.

“ Alos 13 años fui a los Juegos Olímpicos de México 1968 con la selección peruana, fue una experiencia inolvidable que significó mucho en mi vida”, recuerda.

Auqnue nunca vio acción en esa justa universal, ese hecho fue el presagio para cumplir una carrera sin precedentes.

Abrió las puertas del extranjero

Su carrera estaría destinada a labrar un camino no solo para ella, sino que también sería la pionera para que se abrieran las puertas del voleibol internacional a otras destacadas jugadoras.

“Lo certifico. Fui la primera voleibolista peruana en jugar en el extranjero. Recuerdo que ganamos el sudamericano de Lima en 1967, y la semana siguiente estaba viajando a Arizona, en los Estados Unidos, para jugar en el equipo Tucson Sky. En esa época ya tenía 23 años”, recuerda.

González no solo se puede jactar de ser la pionera de las peruanas en el extranjero, sino que además fue la primera en jugar en la Liga Italiana, una de las más competitivas del mundo, que posteriormente también acogería a varias figuras de renombre.

Meche como una Ángela

Hay una foto inolvidable de Meche González en una portada de revista: rebasa el metro de altura, se denota el movimiento perfecto de sus brazos para el remate sobre la net, y la flexibilidad de sus piernas para desprenderse del piso e impulsar toda su potencia. El propio Akira Kato le enseñó la imagen en su momento, y le dijo que había sido ejemplo de un ‘salto perfecto’ en Asia y Sudamérica.

Por eso, en la actualidad, cuando ve jugar a Ángela Leyva, sus ojos brillan y evoca momentos mágicos que vivió vistiendo el uniforme nacional.

“Ángela Leyva me recuerda mucho a mí cuando la veo jugar, por su actitud, su condición y sobre todo por su salto”, asegura la cuatro veces campeona sudamericana.

Meche González recuerda que hace tres años, aproximadamente, la contactaron de Módena porque estaban interesados en Ángela Leyva, pero finalmente las partes no llegaron a un acuerdo.

Meche González tiene más de tres décadas radicando en Italia. Nunca olvida sus raíces, menos olvida los pasajes emotivos de su vida. Asegura que Akira la llevó a la selección por su salto, y no por su técnica. Con voz quebrada revela que hubiese querido que su madre – quien falleció cuando Meche tenía 16 años – vea la mejor parte de su carrera, porque sin duda se hubiese sentido orgullosa.

PALMARÉS MECHE GONZÁLEZ

  • 4 títulos sudamericanos
  • 1 título Bolivariano
  • Plata en Juegos Panamericanos
  • Cuarto lugar Mundial de México 1974
  • 2 Juegos Olímpicos (México 68 y Montreal 76)
  • Jugó dos Mundiales

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