LUCHA FUENTES Y PILANCHO JIMÉNEZ SE REENCUENTRAN CON LA HISTORIA

LUCHA FUENTES Y PILANCHO JIMÉNEZ SE REENCUENTRAN CON LA HISTORIA

Del brazo, con parsimonia, evocando un sinfín de pasajes inolvidables de títulos y hazañas al paso de ese túnel del tiempo, la reina del voleibol peruano y la capitana eterna, ‘Lucha’ y ‘Pilancho’, llegaron a la Villa Deportiva Nacional, a visitar los entrenamientos de la nueva generación que destella brillos de esperanza para renovar nuestra historia.

“Es la primera vez que visito la Videna. En tantos años nunca me habían invitado. No sabía que existía esto”, comentó Esperanza Jiménez.

“Yo si vine en alguna oportunidad, pero todo está cambiado. Es grato respirar deporte (risas)”, dijo Lucha Fuentes.

Visita inédita

Ingresan al área de entrenamientos: una sonrisa cómplice entre las dos se escapa, seguro que al ver a Carlos Aparicio trabajar con sus muchachas recuerdan a Akira y su sapiencia para transmitirles toda la sabiduría del voleibol. El profesor Aparicio las reconoce de inmediato, para el entrenamiento sin pestañear, saluda ambas reinas, y reúne a cada una de sus chicas haciendo un círculo alrededor de ‘Lucha’ y ‘Pilancho’: el profesor Aparicio las presentó como las leyendas del vóley peruano.

“Chicas, fueron ellas quienes marcaron una era inolvidable. Quiero presentarles, para quienes no las conocen, a Lucha Fuentes y Pilancho Jiménez, glorias que le dieron muchos títulos y alegrías a nuestro país. Un aplauso para ellas”, pidió el técnico olímpico, Carlos Aparicio.

La VIDENA se detuvo por unos instantes ante el sonoro aplauso. Nunca se recibe con aplausos a figuras que cimentaron las bases del voleibol nacional, era una novedad inolvidable.

Lucha y Pilancho, agradecieron al unísono, pero sobre todo aconsejaron a las chicas: “Sigan con humildad, disciplina y amor haciendo lo que les gusta”.

Continuaron su recorrido acompañados por el equipo de prensa de la Federación Peruana de Voleibol. Miraban todo a su alrededor, pero sobre todo las fotos plasmadas en las paredes que rodeaban a las tres canchas.

“La nueve soy yo, dijo Lucha”, con esa humildad que la caracteriza.

“Y la número dos, soy yo, la capitana”, dijo Pilancho entre risas viéndose en la foto inmortalizada.

Tomaron asiento bajo la sombra de la foto del recuerdo, esa que se generó hace 51 años en los Juegos Olímpicos de México.

Lucha y Pilancho se sentían como en casa, respiraban el oxígeno del voleibol, ese mismo que día a día Natalia Málaga hace respirar a sus pupilas bajo el mismo techo. Sin pestañar, la  seleccionadora nacional se acerca a ambas, las saluda con deferencia, y gasta algunas bromas blandas, fiel a su estilo.

Consejos de las grandes

Ya habían culminado los entrenamientos de la selección Sub 18, y una de las últimas chicas en retirarse fue Thaisa Mc Leod, una joven que va mostrando su gran talento.

Lucha y Pilancho la reconocen, sus cabellos llmativos sobresalen como su don en la cancha. Se acercan a saludar y el equipo de prensa le explica a Thaisa que se trata de dos inmortales del voleibol peruano. Con sonrisa lánguida, que revela su cota edad, y su inocencia, se presenta ante las reinas, sin saber que sería un encuentro para la historia.

La charla era inminente entre dos generaciones totalmente distintas.

“Yo la he visto por televisión y dije, ‘esta chiquita va ser grande, va ser buena. Ella tiene coraje, ímpetu, y el amor por el voleibol’”, comentó `Pilancho’ Jiménez.

“Estoy muy agradecida de conocerlas porque ustedes han marcado época. Yo estoy intentando ser mejor como deportista y ser humano. Como voleibolista quiero ser la mejor, y para eso trabajo a diario. Mi sueño es llegar a mayores”, dijo Thaisa Mc Leod.

“Yo le digo a Thaisa que debe tener mucho corazón y compromiso por lo que hace, y solo así llegará muy lejos”, aseveró Lucha Fuentes.

Pilancho conduce la charla, con ese don de liderazgo que posee. No interrumpe, le pide permiso a su hermana – como ella misma asegura – y recuerda que Lucha fue forjadora de grandes seleccionadas nacionales. Lo dice a nombre de ella, porque quizá esa humildad que caracteriza a la múltiple campeona sudamericana, la hace callar respecto al tema.

Tahisa escuchaba con atención. Era consciente que estaba con dos leyendas y que sus consejos serían valiosos.

“Yo entro a la cancha alegre, pero lo que me incomoda a veces son las decisiones arbitrales, eso me incomoda”, comenta Mc Leod.

Lucha la mira directo, y le dice que `cuando el árbitro cobra no hay vuelta atrás y debe seguir, debe respetar la decisión’. Pilancho la sucede, y refuerza su idea: “No importa la decisión, el árbitro decidió y tú debes seguir apoyando a tu equipo, sin desconcentrarte, porque desconcentras  al resto”, acota.

Es una charla magistral. Un aporte adicional para el tema mental; y quien mejor que ambas para ayudar a fortalecer ciertos elementos a Thaisa.

Peruana por amor

Thaisa Mc Leod nació en Aruba. Su madre es peruana de ‘pura cepa’. Se inició en el voleibol en tierra caribeña, pero al no existir un nivel profesional y teniendo el sueño de lograr este ascenso en el deporte, tomó la decisión más acertada; sobre todo porque su corazón se lo dictaba.

“Yo le dije a mi madre que quería ser voleibolista profesional. Para esa época tenía dos opciones, ir a Estados unidos o a Perú. Yo me decidí por Perú, porque mi familia es peruana, y eso fue clave para mí”, confiesa la seleccionada nacional.

En el país inició sus primeros pasos con el entrenador Armando Martens, en Sporting Cristal. En su primer llamado a una selección nacional, se puso la camiseta ‘blanquirroja’ con el profesor Enrique Briceño quien fue relevante en su formación.

“Mi sueño es llegar a ser la mejor a nivel profesional. Pero a veces las lesiones me asustan y me hacen pensar que no podré. Yo no me rindo, seguiré adelante”, relata.

Ciertamente el voleibol es un deporte colectivo, pero a la vez es un reto en solitario que cada deportista debe lidiar internamente. El ego, frustraciones y debilidades, son los fantasmas que pueden rondar en la soledad de un deportista. Para contrarrestar esto, tanto el ser humano como el atleta, debe alimentarse de motivación para vencer las barreras.

“Mi abuela es importante para mí, es quien me motiva. Ella también fue jugadora de selección, se llama Carmen Tramontano.  Siempre me dice que ‘vas a tener muchas rocas en el camino, vas a tener muchas dificultades, pero no puedes dejar que ellas te derrumben, tienes todo para lograr lo que te propongas”, compartió Thaisa Mc Leod.

Radiografía de una reina

Pilancho recita sin obligación alguna la grandeza de Lucha Fuentes: “Ella siempre calló sus triunfos, su humildad la hizo más grande, aún y cuando hubiese tenido mucho de qué ufanarse”

Y agrega: “Ella es más que mi hermana, ella lo sabe, sabe mucho más que mi propia hermana, sabe el amor que le tengo”.

Esperanza Jiménez, la ‘capitana eterna’, afirma que Lucha dio su vida por el voleibol, perdiendo incluso su juventud y momentos preciados con su familia. Pero agradece que en la actualidad la gente reconozco el legado y todo el sacrificio que hizo su hermana para conseguir un tesoro inolvidable de recuerdos y títulos en las vitrinas del deporte más querido del país. Thaisa contempla a ambas, las ausculta, sin imaginarse siquiera que este día puede ser la fecha en que recibió la posta de una reina a otra, y así reescribir la historia.

 

 

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